Mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

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Se me ve un poco el plumero con que me apasiona la acuariofilia marina pero que vamos a hacerle, nadie es perfecto. Vamos a introducirnos a lo largo de este artículo en el mantenimiento de anémonas hospedantes de peces payaso en el acuario marino. En el siguiente capítulo ya entraremos en detalle en esta particular relación y las particularidades de su mantenimiento en acuario.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Fue C. Collingwood en 1869 quien se percata en el mar del sur de China de esta relación simbionte entre ambos animales. Sin embargo no será hasta mitad del siglo XX cuando se profundiza aumentando los conocimientos. En la actualidad la posibilidad de encontrar ejemplares de cría, con total normalidad, de ambas familias ha potenciado su presencia tanto en acuarios públicos como en acuarios particulares.

Las anémonas marinas viven en todos los océanos ocupando tanto zonas de gran profundidad como zonas intermareales. Hay especies de unos pocos centímetros de diámetro y las hay gigantes que alcanzan hasta el metro de longitud. De las cerca de 10.000 especies de anémonas catalogadas sólo 10 especies son hospedantes de peces payaso, familia de la que se tiene registro de 28 especies diferentes.

Las anémonas hospedantes se distribuyen exclusivamente en aguas tropicales a lo largo del Océano Pacífico, Índico y Mar Rojo. En el Caribe existen especies de anémonas pero no así peces payaso. La zona de mayor riqueza en cuanto a diversidad de especies se concentra en Nueva Guinea con cerca de 9 especies de peces payaso y 10 especies de Anémonas hospedantes.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Las anémonas que alojan payasitos marinos nunca se encuentran por debajo de los 50 metros de profundidad. Estas especies necesitan de la luz solar para su supervivencia pues como otros Cnidarios poséen algas zooxantelas simbiontes en su tentáculos. Estas algas les nutren de hidratos de carbono y azucares resultado de los procesos fotosintéticos.

En la mayoría de los casos esta relación entre el pez e invertebrado se produce al refugio del arrecife pero no es extraño encontrar ejemplares fuera de la estructura coralina.

Clasificación y anatomía de las anémonas

Las anémonas pertenecen al Phyllum Cnidaria dentro de la clase Anthozoa, la misma que los corales. El nombre de Cnidarios hace relación a la presencia de unas células urticantes llamadas Cnidocitos propios de este Phyllum animal antiguamente clasificados como Celentéreos.

Las anémonas son animales que portan pólipos hexacoralarios sin esqueleto, formando una simetria radial. El cuerpo de las anémonas está formado por una especie de saco que presenta dos capas celulares diferentes: la epidermis y la endodermis. Entre ambas capas hay un tejido denominado mesoglea. El saco presenta una cavidad gastrovascular expuesta al exterior a través de un orificio. Esta cavidad puede ser denominada como la boca del animal. Alrededor de ella se presentan de forma circular una serie de tentáculos huecos.

En la parte inferior de la anémona encontramos el disco de fijación o basal. Este disco esta formado por células que producen una sustancia viscosa empleada por el animal para fijarse al sustrato o a las rocas.

En los tentáculos huecos podemos encontrar una multitud de Cnidocitos que emplean tanto para capturar a sus presas como para la defensa ante los depredadores. En su parte interna presenta nematocistos necesarios para los procesos digestivos.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Los Cnidocitos están formados por células con conexiones nerviosas. En su interior albergan sustancias venenosas y cuentan con un filamento capaz de expulsar el veneno. El tentáculo presenta una cápsula en su extremo denominado nematocisto formada por dos membranas permeables. Este nematocisto capaz de inyectar veneno puede partirse y quedar adherido a la piel del animal que ha molestado a la anémona. Esta estructura de tentáculo venenoso es común a todos las especies.

Identificación de anémonas

Las anémonas se pueden identificar atendiendo a su morfología externa y el hábitat en el que se encuentra. A nivel aficionado la identificación de la especie de anémona debe realizarse en función de la apariencia exterior del pólipo, número y tipo de tentáculos, forma o verrugas presentes en el exterior del saco. Lo más sencillo es acudir a bibliografía que contenga claves para una identificación anatómica.

El color no es un valor determinante para identificar una especie. Dentro de una misma especie existe una gran variación de colores debido a la cantidad de algas zooxantelas presentes en los tentáculos. Esta variación de coloración también es común por el mismo motivo en muchas especies de corales.

En la identificación de anémonas podemos caer en el común error de confundirlas con corales. Algunas especies de corales pertenecientes al grupo de los octocoralarios como la Heliofungia actiniformis pueden ser confundidos por el aficionado neófito ya que en cautividad puede llegar incluso a producir simbiosis con peces payaso. Esto no ocurre en la naturaleza. Otra especie de coral que puede llevarnos al error de identificarlo como anémona es la especie Amplexidiscus fenestrafer.

Alimentación y mantenimiento en acuario

Las anémonas no presentan una gran capacidad de desplazamiento ya que esto implica que deben mover su disco de fijación o basal a través de pequeñas prolongaciones y contracciones. A través de este movimiento pueden desplazarse unos centímetos al día. Esta limitada capacidad de movimiento condiciona su modo de vida tanto para la alimentación como para la defensa frente a predadores. Si las condiciones donde se encuentra son las adecuadas puede permanecer anclada en ese lugar durante muchos años. El movimiento de los tentáculos y su expansión esta directamente relacionada con la calidad del agua y las características del medio donde se mantiene.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Las anémonas no tienen muchos posibles predadores con excepción de algunas especies de peces mariposa y especies de nudibranquios que predan sobre los tentáculos para nutrirse de las algas zooxantelas que los colonizan. A pesar de estas excepciones las defensas de estos animales son bastante poderosas por lo que pocos animales se deciden a atacarlas.

Son animales longevos. Las especies más grandes pueden superar los 100 años de vida.

Su alimentación depende del alimento que ronda el campo de acción de sus tentáculos. Aquellas más grandes con tentáculos venenosos más poderosos son capaces de paralizar a sus presas siendo entonces arrastradas hacia el aro bucal. Estos tentáculos también producen con el movimiento una corriente engullidora hacia la cavidad gastrovascular con fines respiratorios.

En su alimentación como hemos comentado las algas simbiontes de sus tentáculos juegan un papel crucial. Estas algas en su mayoría dinoficeas proveen al animal de azúcares procedentes de los procesos fotosintéticos siendo esta fuente el principal aporte alimentario. Por ello estos animales suelen colocarse en zonas bien provistas de corrientes y adecuada iluminación.

Aunque estos azúcares son suficientes para su desarrollo las anémonas requieren además de un aporte proteico para desarrollarse e incluso reproducirse. Por lo general las anémonas hospedantes pueden capturar pequeños peces, organismos plactónicos e incluso pequeños crustáceos. Sin embargo el aporte proteico en la naturaleza lo consiguen siempre de la presencia de los peces payaso.

En acuario debemos alimentar a nuestra anémona una o dos veces a la semana con trozos de pescado o crustáceos congelados. El tamaño del alimento debe estar en proporción al del tentáculo. La forma de alimentarla es acercar el alimento a los tentáculos con una pinza. Una vez éste queda adherido será introducido lentamente hacia la boca.

Reproducción sexual y asexual.

La reproducción sexual es similar a la del resto de cnidarios. Las anémonas hospedantes son dioicas: hay ejemplares macho y ejemplares hembra. Tanto los óvulos como el esperma son expulsado al agua a través de la boca con el objeto de producir la fecundación externa. La producción y liberación masiva de gametos tiene relación con los ciclos lunares.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

Los huevos de quedar fecundados pasan a formar parte del plancton marino. Esta vida continuará una vez eclosionen las larvas. Tras esta primera fase aquellas larvas supervivientes se fijarán al sustrato y comienzan su desarrollo para con el tiempo transformarse en un pólipo. Serán muy pocas las larvas que alcancen esta fase lo que está directamente está relacionado con su alta esperanza de vida.

También se puede dar que la fecundación se produzca de forma interna al absorber del agua por la boca esperma en suspensión. En este caso los óvulos fecundados permanecen en el interior del ejemplar madre hasta terminar su desarrollo. Ya una vez convertidas en pequeñas anémonas son expulsadas al exterior.

La reproducción asexual también es muy común y la única posible en cautividad. Esta reproducción es posible por la división del pólipo en dos partes, normalmente de forma longitudinal. Estos pólipos se recuperan de forma muy rápida dando lugar a dos animales independientes. Estos individuos pueden volver a dividirse formando una colonia de anémonas de igual tamaño e igual carga genética. Las colonias producidas por división es muy común que formen grupos de individuos que a simple vista parecen un único animal. Un buen ejemplo de  es la Entacmaea quadricolor.

Para beneficiar la reproducción asexual de las anémonas conviene ajustar los parámetros físico-químicos del agua. La temperatura es un parámetro esencial antes de proceder a diseccionar a la anémona con fines reproductivos. Un aumento de temperatura desde los 25 a los 27ºC es necesario. Es también importante mantener una calidad de agua sin presencia de compuestos nitrogenados y un potencial redox estable sobre los 250 mV. La iluminación y la alimentación con base proteica también son estímulos para la reproducción asexual.

Introducción al mantenimiento de anémonas hospedantes marinas

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